Les voy a contar un sueño, ese que toda persona tuvo alguna ves antes de despertar y no logro terminar, hoy me pasó y lo voy a continuar.
Sábado cuatro de enero de dos mil veinte, unas vacaciones llegaron a mi vida o alo mejor un viaje que me alejo un poco de tantas cosas que mi cabeza no podía digerir.
Desperté en brasil un día caluroso unos treinta y ocho grados, me sentía un poco mariado por un leve enredo. Tenia muchísimas ganas de encontrarme con un lugar donde pueda despejar mi mente atravesada por ese tornillo de grueso calibre, tras caminar un largo rato al costado de un río el cual me llevo hasta un vacío, si algo inesperado, una catarata, la más hermosa y oculta que un sueño pueda llegar a tener muy en el fondo imaginario. La mire durante un buen tiempo donde se mezclo mi cabeza con un ancho río de sentimientos, el lugar era fantástico nunca vi algo igual, se hizo tarde y tuve que regresar. Volví siguiendo el camino del agua en búsqueda de el pez valiente que lucha contra la corriente, seguí, seguí hasta llegara a casa, Cayo la noche del día, caluroso y agotador, solo quería comer, dormir y esperar otro día para regresar donde mi sueño me quiera llevar.
Domingo cinco de enero. Una mañana estupenda para regresar al paraíso nublado, cargue mi mochila como para pasar un largo día a la deriva. Salí de casa y un extraño perro esperaba por mi, se acerco moviendo su cola rápidamente y dije ¿Será este el compañero de mi mente? Baje mi mano y lo acaricie suavemente.
En ese momento se lo vio muy feliz, mis pasos ansiosos se dirigían asía el río, el perro nunca se despego de mi lado, pareciera que mi caricia lo llevó a confiar mucho en mi. Lo llame con el nombre de Ferry, pegaba con su apariencia, me dije a mi mismo ¿Qué mas bueno que tener un perro de compañero?
El hambre me llamaba cada ves mas, decidí comer algo en el camino y darle algo a mi nuevo amigo, camine, camine sin detenerme hasta ver nuevamente la nube blanca desde lejos, allí se encontraba algo muy hermoso, luminoso y fugaz, era la catarata, continué hasta llegar.
Ver tanta agua caer, tanto sonido salir de ella, me daba ganas de quedarme a ver como caía en el río hasta que se secara por completo.
Este paisaje me abría la mente en mil partes, capas de imaginar una de mis mejores narraciones futuras.
El perro permaneció sentado al lado mío mirando el agua junto a su amigo, solo le faltaba hablarme pero con ver sus gestos de felicidad me sobraba. Cerré los ojos y me metí en el sonido tan envolvente que llegue a creerme un salmón, nade contra la corriente como todo salmón valiente llegue hasta dónde se calma el río y puce los huevos. Ahí es cuando el llega a su destino y muere solo y tranquilo…De pronto una lengua de perro sentí en mi cara. Ferry me saco del agua y de la muerte gloriosa de un gran pez, me revivió para volver a casa, moje mi cabeza y partí.
Caminado en dirección a casa me decidí conocer otro camino, cuando quise acordar no llegue a ningún lugar, me pareció estar perdido en el medio de la nada, era tan grande el lugar y todo tan igual que no supe para donde arrancar, en ese momento el sueño amago a terminar, una luz blanca muy potente arazo con todo, el cielo, la tierra y yo corrí los mas rápido que pude para no ser alcanzado por algo sin nombre o tal vez como el despertar, no pude contra algo tan grande y acabo conmigo. En ese momento desperté, me quedaban solo unos minutos para que el sueño desaparezca de mi mente, tome un lápiz un papel y continué aquella historia.La luz blanca me había dejado algo mariado y con una leve amnesia, intente recordar para que lado iba antes de el echo, no hubo caso mi mente no recordaba casi nada. Estuve perdido por dos días sobreviviendo con restos de comida que quedaban en mi mochila. Mi amigo Ferry salvo mi vida pudo encontrar la casa con su muy buen olfato, desde allí vivió como un rey. Me quede unos días mas a escribir esta insólita historia, al terminarla regresamos a Argentina donde la historia marco el éxito en nuestras vidas.
MATIAS…RUARTE